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sábado, 17 de mayo de 2008

andar solos

Y sigo sin entender ciertas actitudes

Y sigo sin entender ciertas palabras

Y sigo sin entender ciertos hechos

Y sigo sin entender…

La batalla de l@s ex

Cuando el pasado cierra la puerta, cuando no quieres volver a saber nada, cuando pusiste el punto final a la tragedia….es justo en ese momento, cuando llaman a la puerta.

Un día decides poner fin a una relación y parece que el tiempo pasa y cura las heridas (o eso dicen) cuando todo estaba cicatrizando, apareces.

Surges de la nada, del pasado, de lo efímero, de lo remoto, de lo olvidado, del pretérito perfecto del verbo amar.

Entonces cuando rehaces tu vida y todo va bien, suena el teléfono y te llega la noticia “Tenemos que hablar”. Tú cedes, piensas “Bueno se lo diré de nuevo y que se vaya haciendo a la idea”

Y fui… y recordamos los buenos momentos (porque los hubo), brindamos, y todo iba bien….hasta que

Te decidiste a jugar con los pies bajo la mesa, yo no te dije nada. De pronto me hiciste una foto y me lo tomé a broma.

Pediste lambrusco en la comida (conociendo de sobra, los efectos que me causa) y entonces lo dijiste….

Aún sientes lo mismo por mi, dices que me echas de menos, que todo puede volver a ser como antes y yo me planteo, “Lo quiero todo o no quiere nada”.

Y te respondo que no puede ser, que ya han pasado nueve meses desde entonces. Que nada es como antes, que sí entiendo que como dice Benedetti, donde hubo fuego caricias quedan, y que renegar de lo que sentimos en algún momento de nuestra vida sería negar nuestro pasado. Sí, se sigue apreciando a quien se ha amado, pero las cosas han cambiado. Mi vida ha vuelto a empezar, he conocido a alguien y no me interesa repetir capítulos.

Tú te decides a montar una escenita y te pones a llorar. Me sueltas algunas cosas que me hacen sentirme culpable y luego dices: “Bueno, me alegro por ti aunque a mi me joda. Espero que todo vaya muy bien”

Y así quedamos, aquí paz y después gloria.
Media hora después, mientras estoy en clase estudiando la porcelana de la Cartuja de Sevilla me llegan tres mensajes tuyos: “Podríamos volver a intentarlo, esperaba volver contigo, me gustaría recuperarte, revivir todos aquellos momentos, bla bla bla”

Y yo te contesto que no puede ser, que lo siento mucho pero que no puedo hacer eso.

Te respondo a los mensajes y encima me llevo la bronca del profesor.

“¿Y una bacía que es?” “Lo he explicado mientras jugabas con el móvil, me parece fatal que siendo como eres tú te dediques a echar partiditas mientras estamos en clase”

Ni siquiera le contesto prefiero leer tu otro mensaje y veo que me echas en cara cosas del pasado, quieres volver a quedar la semana que viene porque tienes que decirme algo.

Y lo peor de todo es que me haces sentir culpable, pero ¿de qué?

Yo, no entiendo nada….sólo entiendo que…
http://es.youtube.com/watch?v=UmLiwp2nA_s

1 comentario:

bia dijo...

Também sigo sem entender...